Algunos mitos sobre las Altas Capacidades Intelectuales

Lic. Valeria Pereira
Psicóloga especialista en Altas Capacidades Intelectuales y Desarrollo del Talento
Psicóloga  en Fundación Avanza Argentina

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A lo largo del tiempo se han ido creando una gran cantidad de mitos, estereotipos y preconceptos, reforzados a su vez por la escasa difusión científica acerca de las AACC, creando de esta manera un enorme obstáculo para lograr el correcto abordaje de las necesidades de estos niños y niñas. 

Si bien hay numerosos mitos, hoy hablaremos de los más comunes que existen alrededor de las Altas Capacidades Intelectuales: 

Los niños y niñas que destacan desde muy pequeños es porque en realidad son sobrestimulados.

Si alguna vez pensamos en esto como una verdad, debemos saber que la Alta Capacidad no se crea a razón de esfuerzo, en realidad no se crea, sino que viene dada sobre una base genética y por supuesto su desarrollo propiciado por las oportunidades ambientales. Esto quiere decir que por mucho que yo intente estimular a un niño, si el mismo no tiene la capacidad para absorber determinado conocimiento, o no está listo en ese momento para adquirirlo, no tendré un resultado positivo. En realidad este mito puede pensarse y comprenderse de manera inversa, esto es, los niños y niñas con una constitucional necesidad de estímulos, los demandan constantemente a sus padres y educadores y es por esto que los mismos terminan por ofrecerles los estímulos solicitados por el infante, lo que propicia el desarrollo de la capacidad natural y precozmente despierta. 

En la primera etapa de desarrollo del sujeto, podemos reconocer esta precocidad, muchas veces en el área motriz, bebés que sostienen la cabeza mucho antes de lo esperado, o que comienzan la marcha con pocos meses, etc. Esto mismo ocurre en el área del lenguaje, con un vocabulario complejo; o en la del razonamiento lógico matemático desarrollado precozmente, o en la realización de preguntas poco esperadas en niños o niñas de su edad acerca de los orígenes de la vida, sobre la muerte, la religión, el cosmos o múltiples intereses que nos hablan de un desarrollo cerebral distinto a lo que estamos acostumbramos esperar para esas edades.

Solamente el 2-3% de las personas tiene altas capacidades, o sólo el 2 o 3 % de la población es superdotada. 

Este es otro mito sostenido desde hace muchos años alrededor del mundo, en el cual se considera que la OMS define a la superdotación como la persona que tiene un CI de 130 o más. Si bien es cierto que las personas con este CI representan este porcentaje, para hablar de Altas Capacidades no podemos tener en cuenta el CI únicamente, ya que desde los desarrollos teóricos de Gardner, sabemos que la inteligencia es múltiple, esto quiere decir que no existe la inteligencia como unidad única a medir. Si tenemos en cuenta estos aportes, podemos afirmar que alrededor del 15% de las personas poseen algún tipo de alta capacidad (talento simple, talento complejo o superdotación). La Superdotación implica tener una elevada capacidad intelectual en todos los recursos y áreas intelectuales, así como la disponibilidad combinatoria de estos recursos para la resolución de cualquier tipo de problema. El Talento es una habilidad extraordinaria en una o más áreas concretas, las áreas de talentos son muy diversas, pueden darse en una solamente, como el talento matemático, el talento deportivo, musical, etc, u ocurrir en más de un ámbito, cuando una persona presenta más de un área de habilidad como los talentos académicos que combinan talento en el área lógico matemático y verbal entre otros, por ejemplo. 

Los niños con  AACC se sacan buenas notas en todo y por eso les va muy bien en el colegio.

En realidad tenemos cifras inaceptables que demuestran que más del 50% de los niños y niñas con AACC tienen fracaso escolar. La inteligencia en este caso no tiene que ver con el desempeño académico y los dieces que pudieran sacar, así como tampoco tendrá que ver con el que le vaya bien en todo, con tener un rendimiento parejo en todas las materias, lo cual tendrá más que ver con la motivación hacia alguna materia o campo de conocimiento, que con la capacidad que el alumno o alumna tenga. Ligar la alta capacidad al desempeño académico es un error común y que invisibiliza en la escuela a nuestros niños y niñas más capaces. El “yo no lo veo” (superdotado o superdotada), frase que aparece frecuentemente en los docentes, está dado claramente por el desconocimiento en el tema e impidiendo la detección y el adecuado abordaje de las necesidades educativas de estos alumnos y alumnas.

Son genios.

Aquí cabría introducir una breve distinción entre términos que han sido históricamente confundidos, o usados como sinónimos, a saber, genialidad, superdotación, talento, prodigio. La genialidad sólo puede ocurrir en adultos con una gran capacidad intelectual y que han hecho aportes a la humanidad a través de sus producciones, las mismas pueden ser en cualquier área de conocimiento como el arte, la ciencia, etc.

Con superdotación hacemos referencia a la persona con altas habilidades o capacidades intelectuales, estas capacidades alcanzan un percentil 75 en todas las áreas cognitivas evaluadas, además de demostrar una alta creatividad y motivación hacia área de su interés en un momento dado. Por talento entendemos a la capacidad de rendimiento excepcional en un área específica, con un percentil de 95 para los talentos simples y un percentil de 85 para los talentos múltiples o complejos (capacidad en más de un área). Finalmente el niño o niña prodigio es el que puede desarrollar una destreza al nivel de un adulto, por ejemplo tocar el piano o incluso componer música.

Son solitarios, distantes y tienen problemas para relacionarse. 

Los mitos además se refuerzan muchas veces no sólo en el imaginario social, sino que se reproducen en películas, aseveraciones de profesionales de la salud y la educación etc. En este imaginario aparece muchas veces la imagen de una persona, generalmente de sexo masculino, sólo, con anteojos, limpio y pulcro, haciendo cálculos matemáticos, fórmulas y algoritmos, sin necesidad de vincularse con los otros y siendo muchas veces incapaz de interpretar las emociones propias y/o ajenas. En realidad como dijimos antes, la inteligencia es múltiple, y en esto también entra la inteligencia emocional, con lo cual podemos decir que si bien no todas las personas con AACC tienen las mismas particularidades, en su mayoría se caracterizan por tener una gran sensibilidad hacia los sentimientos propios y ajenos.

Se preocupan desde muy temprana edad por todo lo que ocurre a su alrededor y por la justicia, por la pobreza, etc, con lo que demuestran tener una gran capacidad empática. Asimismo presentan una evidente intensidad emocional, por lo que les preocupa los problemas sociales y ambientales, intentando muchas veces involucrarse en posibles cambios. Esto a veces se acompaña de falta de escucha de su medio social y/o familiar, o de la evidente imposibilidad de ser tomado en serio, o en la indudable diferencia de intereses respecto del resto de personas de su edad, sobre todo cuando hablamos de niños, niñas y adolescentes, por lo que, por momentos éstos optan por la compañía de adultos o niños mayores que ellos ya que tienen intereses similares, o tienen simplemente más para aportarles.  Esto es quizás lo que se puede interpretar erróneamente como dificultad de relacionarse con los pares, que hoy nos interesa esclarecer que no es una dificultad que viene como un combo junto a las AACC, sino algo que se va generando a partir de la interacción de múltiples factores. 

Tienen el éxito asegurado.

Los niños con AACC no tienen ni el éxito asegurado, ni les va bien en todo lo que emprenden.

En ocasiones, como vimos anteriormente, no llegan ni siquiera al contenido mínimo para aprobar las asignaturas, terminando incluso como dijimos anteriormente en fracaso escolar. Es importante saber que tener un CI elevado no es un predictor de éxitos en la vida escolar ni en la laboral. Cuando hablamos de niños y niñas con AACC, debemos saber que se trata de sujetos con Necesidades Educativas Especiales (en ocasiones y dependiendo de la legislación pueden adoptar otras denominaciones como la de “Alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo”),lo que quiere decir que necesitan apoyo académico y también en muchas ocasiones ayuda emocional. Si esto no es adecuadamente atendido, el sentimiento de diferencia que los acompaña desde siempre, no podrá ser oportunamente elaborado desde la familia o desde un espacio terapéutico para entender por qué sienten lo que sienten. Esto a su vez socava sobre el autoestima, que juega un papel fundamental en la consecución de logros. En definitiva, la posibilidad de éxito en cualquier área, que estaría más ligado a características como la tenacidad, persistencia, un buen autoconcepto y confianza en uno mismo, sería la misma que tendría cualquier persona que no poseyera AACC.

Pertenecen a clases sociales altas.

Esto es falso. Hay personas con AACC en todos los estratos sociales, de todas las nacionalidades y de cualquier región del mundo. Para ejemplificar este mito, basta recordar al profesor de matemáticas Srinivasa Ramanujan, de origen indio, que logró romper estereotipos y barreras socioculturales cuando en 1913 consiguió ingresar en la Universidad de Cambridge para colaborar con el equipo académico de G. H. Hardy.

Los invitamos a ver el film “El hombre que conocía el infinito” que relata la historia de este profesor y sus circunstancias. Respecto a este mito, distintas teorías se han ido desarrollando, desde las más innatistas, en las que se entiende la superdotación como dependiendo exclusivamente de la base genética, otras ambientalistas, que sostienen que esta capacidad se logra por los estímulos que se le puedan ofrecer al niño o niña, y las posturas que comprenden que ambas condiciones son importantes para el desarrollo de la AACC; esto quiere decir, que sobre una base genética, en cerebros que se desarrollan de una manera diferenciada al resto, el ambiente debe actuar para asegurar el desarrollo del alto potencial, si no el mismo no florecerá. 

Son raros y excéntricos.

Ocurre muchas veces que nuestros niños y niñas más capaces poseen gustos y tienen preferencias por temas que al no estar relacionados con los intereses de los niños de su misma edad, los ubican en un lugar de rareza o excentricidad. Pero esto se debe a su necesidad de conocer sobre temas más profundos como pueden ser la justicia, el medio ambiente, la vida, la muerte, el origen del universo, etc. También puede ocurrir que no se sientan cómodos con rasgos sociales que son compartidos por sus pares, como por ejemplo en nuestro país, donde está instalado el fútbol, muchas veces los niños de AACC no tienen atracción por el mismo y por esto quedan afuera del grupo.

Pero esto ocurre con la misma frecuencia que en niños que no tienen AACC. Asimismo nos resulta importante pensar en el rol del docente en esta situación, si pensamos en un profesor que puede incorporar las inquietudes de este alumno como una oportunidad de aprendizaje y enriquecimiento para él y sus compañeros, seguramente estos últimos podrán respetar las diferencias con su par con AACC, en cambio si el docente interpreta las preguntas, demandas o inquietudes del alumno como algo incómodo, disruptivo y fuera de lugar, la mirada del resto de los compañeros seguramente irá por el mismo camino.

Al ser tan inteligentes, no necesitan ayuda en el colegio.

Al contrario de lo que este mito nos hace pensar, no debemos perder de vista que estos niños y niñas por tener AACC no dejan de ser eso, niños y niñas, con lo cual necesitan de nuestra atención igual que el resto de sus compañeros. Asimismo, esta población se encuentra, al igual que los pares que están hacia el otro lado de la curva de Gauss,  entre las personas que tienen Necesidades Educativas Específicas como ya lo enunciamos anteriormente.    

El niño o niña con superdotación, que aprende de una manera mucho más rápida y diferente al resto de los pares, requerirá de su docente que lo oriente, que respete sus tiempos, que le presente actividades desafiantes en las cuales pueda profundizar los contenidos y asociarlos con los de otras materias. Es lo que luego veremos con mayor precisión, pero que a modo de desarmar este mito, nos interesa exponer simplemente que las AACC requieren atención específica, y que la no atención de las mismas trae consecuencias negativas en nuestros niños y niñas.


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