Consecuencias de la desatención educativa

José Luis Sánchez Piñero
Creador del blog Incansable Aspersor
Creador de REDACI (unica red de personas adultas superdotadas)
CONSECUENCIAS DE LA DESATENCIÓN EDUCATIVA
Como el proyecto al que va dirigido este escrito se centra especialmente en la educación y el desarrollo del talento me centraré solo en las consecuencias de la desatención en ese ámbito, sin olvidar que la desatención del resto de la persona puede producir aún peores consecuencias.
Dado que la etapa escolar es extensa y cada criatura pasa en los centros escolares muchísimas hora de su vida, la influencia positiva de una buena atención y la negativa de la desatención es bastante evidente. No descubrimos nada nuevo al decir que si no encuentras referentes claros en tu etapa educativa, es difícil que, salvo que te apasionen los contenidos académicos al uso, te sientas especialmente motivado. Tanto en el caso de que los contenidos no te gusten como en el de que no te permitan avanzar con contenidos más complejos del mismo tema. Con otras palabras, tanto si te retienes como si te retienen. En este contexto, la figura de un mentor, formal o informal, considero que es clave para activar esa motivación que te lleve al mejor puerto posible.
En mi caso tuve esa figura los primeros años de escolarización. Un maestro que mantuvo al mismo grupo de alumnos durante toda la primera etapa de la EGB de entonces y que nos llevó en volandas a todos, los que teníamos más facilidad para aprender y los que tenían más dificultades. Mejoró a todos. Motivó a todos. Nos involucró incluso en la mejora de los compañeros. Personalmente fue la etapa más bonita que viví. Luego pasé a la segunda etapa de EGB y noté la radical diferencia. Comencé a desmotivarme por completo y simplemente continué la instrucción académica sin ningún interés. Muy al contrario, llegué a rechazar algunas cosas que para mí son imprescindibles hoy día, como es la lectura. No encontré a nadie que impulsara esta mente inquieta hacia otros retos más estimulantes y me dejé llevar. Tardé años en dejar de responsabilizar al sistema por eso. Solo ese maestro, que además fue quien promovió mi identificación temprana, supo verme tal cual era. Y, en consecuencia, motivarme en el contexto donde mejor me sabía desplegar. Otras personas no acabaron así, ni mucho menos, tenían un carácter más decidido y continuaron formándose. Muchos de mis compañeros tienen hoy día puestos destacados en la sociedad y estoy convencido que buena parte de eso se debe al impulso recibido por este maestro.
Ahora imaginemos las cientos de miles de personas con altas capacidades intelectuales que han ido transitando por el sistema educativo sin ser identificadas, sin conocer cómo eran realmente, sin entender muy bien a qué se debía su diferencia con los demás. Aquí entrarían en juego todos esos factores no intelectivos que influyen poderosamente en el desarrollo integral de estas personas dentro de un sistema que no está preparado para comprenderlas ni atenderlas debidamente sin salir de su zona de confort académico. Se puede especular que las que tuvieron mayor motivación intrínseca, un carácter más decidido, contar con familias pudientes que les crean condiciones materiales especiales, mayor fortuna en sus elecciones, una mayor gracia personal, un carácter más abierto o miles de factores facilitadores más, pudieron desplegarse sin necesitar conocer ese potencial intelectual propio. Y muchos de las que no contaron con estos elementos llegaron a la vida adulta sin reconocer esa diferencia o, conociéndola, interpretándola como algo negativo, como que algo estaba mal en su interior, ya que el sistema educativo en particular y el sistema social en general no les comprendía. Personas que, a través de sus hijos, han logrado reconocerse y algunos de ellas se animaron a realizar la identificación tras leer sobre este complejo fenómeno. Casos que van desde la más absoluta normalidad, integrando fácilmente el nuevo dato, hasta los más dolorosos en los que se puso en riesgo seriamente la salud mental del individuo. Como dije al inicio, la heterogeneidad es la clave principal. Básicamente porque no todo es educación y no todo es cognición. Los factores no intelectivos, personales y del entorno, influyen muchísimo más de lo que muchas veces nos gusta reconocer.
Para concluir, se puede entrever fácilmente la necesidad de que el sistema educativo advierta que este colectivo tan olvidado tiene los mismos derechos y oportunidades que otros encuadrados en esa etiqueta de “atención a la diversidad” llamada necesidades específicas de apoyo educativo (NEAEs). Y que no se puede relegar a la última fila porque otros del mismo saco de la diversidad “deben ser atendidos primordial o exclusivamente antes que las altas capacidades intelectuales”, como se ha llegado a insinuar desde la orientación educativa. Esto es lo que no es admisible y hay que continuar reivindicando. Las consecuencias de este olvido y de la desatención sistemática a esta realidad produce efectos dañinos en muchos casos donde no confluyen otros aspectos que amainan el impacto. Pero al mismo tiempo girar el discurso para convertir lo que ahora se ve como un problema en un reto social mayúsculo. Una persona atendida es una persona feliz. Cuando una persona es feliz da lo mejor de sí mismo. Y si la sociedad está compuesta por muchas personas que dan lo mejor de sí mismos, la consecuencia inevitable es una sociedad mejor. No por imperativo social sino por una mera cuestión de causa y consecuencia. Si yo estoy feliz, proyecto felicidad a otros; si yo estoy amargado, proyecto amargura en los demás. Es mucho más fácil de comprender que de aplicarse en esto. Por eso insisto en que se trata de un reto mayúsculo, porque se necesita a toda la tribu para educar a una persona. A todas y cada una de las personas, incluyendo las que tienen altas capacidades intelectuales, que también necesitan de atención para mejorar. No son distintas a las demás en ese sentido.

Me gusta. La información hacia falta y la organización mucho más
Me alegro que todos esos niños tan especiales puedan desarrollar todo su potencial
Qué importante es esa motivación en los niños!!! Qué importante es un profesor preparado!!!! Tuve la gran suerte que la profesora vió en mi hijo de 7 años un principio depresión a través de sus dibujos en el cole y ahí descubrimos su aburrimiento en clase por las altas capacidades…..un futuro diferente hubiese tenido mi hijo sin esa atención temprana de una buena profesora. Gracias al profesorado y su detección temprana se puede adelantar muchísimo. Hice varios cursos para ayudar a mis dos hijos altas capacidades y se da uno cuenta que en algunos casos no es difícil detectarlos. Necesitamos profesores preparados y padres implicados.
Gracias por sus palabras y compartir sus vivencias.
Qué importante es también tener familias apoyando detrás de todo el proceso educativo, debería ser de obligado cumplimiento ese apoyo al igual que la aceptación del mismo
Gracias por todo Diego
Como siempre gracias a ti