¿Son necesarias las actividades extraescolares para alumnado con Alta Capacidad Intelectual?

Nueva resolución de la Comunidad de Murcia para los talleres de actividades extraescolares para el colectivo con Altas Capacidades Intelectuales para el curso 2022-2023.

Diego Rodríguez Toribio
Creador de Edutalentia
Licenciado en Filología Hispánica
Activista Social y Educativo


Se ha publicado la nueva resolución que regula los talleres extracurriculares para el próximo curso 2022-2023 en la Comunidad de Murcia. En Edutalentia nos hacemos eco de ella y la ofrecemos como información para todas aquellas familias que la necesiten, pero igualmente también ofrecemos una reflexión al respecto de todas estas ayudas que se lanzan desde las distintas Administraciones Educativas . Esperamos que tras leer esta entrada, puedas compartir tu opinión a través de un comentario.

Para comenzar deberíamos fijarnos en la justificación inicial que provoca esta Resolución, y que nos permitirá ahondar en lo que realmente nos lleva a realizar esta reflexión:

«La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, de Educación, que modifica la Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo de Educación establece, en su artículo 71, que corresponde a las Administraciones educativas asegurar los recursos necesarios para que los alumnos y alumnas que requieran una atención educativa diferente a la ordinaria por sus altas capacidades intelectuales, puedan alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales y, en todo caso, los objetivos establecidos con carácter general para todo el alumnado.»Texto completo de la Ley 3/2020

Atendiendo a lo que propone la Ley mencionada, las Administraciones educativas deben asegurar los recursos necesarios que requieran los alumnos y alumnas con altas capacidades intelectuales, pero esta Resolución nos hace pensar en lo acertado, o no, del objetivo al establecer medidas extracurriculares como solución a lo curricular, y lo anterior nos lleva a hacernos la pregunta que inicia nuestra reflexión:

¿Realmente se esta atendiendo en horario escolar de forma suficiente a estos alumnos y alumnas?

Por qué nos hacemos este cuestionamiento, porque la educación es un derecho fundamental que debiera ser cubierto en un horario determinado y no depender de una ayuda extraordinaria de modo extracurricular. Se les ha prometido a los tutores legales, garantes del cumplimiento de los derechos de sus hijos e hijas, que estos estarán cuidados dentro del Sistema Educativo como proveedor de los recursos necesarios para su desarrollo, y por esto precisamente se les obliga a escolarizarlos, pero ¿no es extraño que para cumplir con su derecho a la educación se necesiten recursos fuera de lo curricular? Por situarnos, ¿se imaginan ustedes que les obligasen a continuar su jornada tras la finalización del horario establecido en su contrato? En este caso alguien pudiera pensar, a modo de salvedad, que las horas extras en ambos casos son voluntarias porque a nadie le obligan a acudir a su trabajo fuera de su horario, al igual que ocurre con las extraescolares que son voluntarias; la diferencia es que, tal y como se establece en la justificación para el establecimiento de la propuesta administrativa, en el caso de estos chicos y chicas estas medidas se crean para poder alcanzar el máximo desarrollo que la Ley establece, y para que este se lleva a cabo, se realiza una propuesta que acaba discriminándolos con respecto al resto que alcanzan el citado desarrollo en su horario lectivo, es decir, el rato que debiera ser de ocio para todos, en el caso de algunos se empleará en atender lo que no se atiende en su horario lectivo. Al final una falla del Sistema Educativo deben pagarla los chicos y chicas empleando su horario de juegos en cubrir las deficiencias que se genera por falta de planificación, algo que va contra toda lógica porque no son los niños y niñas los culpables de este problema. Son los responsables educativos los que debieran resolver esta situación con medidas que no discriminen a una parte del alumnado y por ende de sus familias.

Desde Edutalentia estamos convencidos de que este tipo de ayudas son una especie de tirita que sirven para paliar en el corto plazo el sufrimiento que supone la falta de atención en las aulas para este alumnado con características muy determinadas, y estamos convencidos de que la solución pasa por un replanteamiento global del mismo sistema a todos los niveles. Nos preguntamos, si de verdad se atendiera en las aulas a todos y todas tal y como nos han prometido, ¿sería necesario establecer estas medidas extracurriculares que vienen a paliar esa necesidad que tienen los niños y niñas con altas capacidades intelectuales? La respuesta nos lleva a afirmar que no sería imprescindibles, siempre que se cubrieran sus necesidades en las aulas con programas y metodologías tendentes a la personalización de la educación que atendieran, por consiguiente, sus ritmos .

Imaginemos un niño o niña con una gran capacidad de aprendizaje que acude a un aula en la que el ritmo que se le propone no llega nunca a lo que necesita. Sencillamente, y esta es la realidad de muchos alumnos o alumnas, están en clase tratando de adaptarse a lo que se les ofrece, aunque el resultado de esto no es siempre positivo y en muchos casos tiene graves consecuencias que se ven solo en el futuro. Todo se establece para conseguir que se pasen años interiorizando esa idea de que deben integrarse para normalizarse, y eso conlleva tener que vivir contenidamente para tratar de ser uno más y pasar desapercibidos, porque se les deja claro que el resto no se va a adaptar a ellos. Al final se acostumbran a desarrollar actitudes que no son las más adecuadas, máxime cuando su aptitud comienza a crearles problemas de convivencia. Si eres padre o madre de uno de estos jovencitos sabes de lo que hablo:

  • Llegan a casa sin los famosos deberes que lleva el resto de compañeros, o cuando los llevan en muchas ocasiones se les olvida hacerlos. Y te encuentras en algunos casos con que te dicen que es que son aburridos porque ya los han hecho y les resultan ejercicios estúpidos, repetitivos y sin sentido. (Ya trataremos esto de los deberes en otro artículo)
  • Se aburren y tienen que emplear su mente en mantener la boca cerrada, o la emplean en hacer cualquier cosa que les divierte ante una clase que se convierte en un verdadero martirio, ¿alguien ha olvidado las edades a las que nos referimos y lo difícil que es mantenerse quieto cuando tu mente vuela a mil por hora?
  • Se sienten frustrados porque no pueden desarrollar toda su capacidad.
  • Prefieren sacar notas bajas para no destacar (esas niñas…).
  • ¿Qué significa un diez para el o la que todo son dieces? (¿no habría que replantearse el valor de las notas?)

Podríamos mencionar bastantes más situaciones, pero entendemos que vosotros que nos leéis estaréis asintiendo con la cabeza porque alguna vez os ha pasado. Cuando tenían que desarrollar ese hábito acompañado de esas técnicas de estudio, no lo hicieron porque no lo necesitaban y no estaban hechas para ellos; y ahora que necesitan tener adquiridas esos aprendizajes que facilitan el estudio no los poseen. ¿Hace falta seguir profundizando?

Por eso la clave del éxito educativo para estos niños y niñas no está en lo que se propone en lo extracurricular, sino en que esas oportunidades debieran estar integradas en su horario lectivo y como algo curricular, esto sí implicaría un verdadero cambio educativo favorable a la personalización de la educación. Y no hablamos solo de la personalización de una parte del total del alumnado, afirmamos que la personalización de la educación es la solución para todos los alumnos y alumnas, para su futuro, para nuestro futuro.

Una imagen que puede ilustrar todo lo que decimos es imaginar un Ferrari al que se le obligara, por estar en la ciudad, a circular a 40 Km/H, y que esa fuera la única velocidad a la que se le permitiera transitar, a lo que le podemos sumar además los atascos que no le permitirían ni siquiera avanzar.

Ferrari rojo

¿Os imagináis la frustración del conductor al ver cómo se calienta el motor, o al sentir que le cuesta manejar el pedal del acelerador que le pide correr mucho más? Es una imagen que todos podemos tener en nuestra mente, y sabemos que alguno tendrá la tentación de comentar que a nadie se le obliga a tener un Ferrari para ir por la ciudad, pero y si te sucede como a estos niños y niñas cuya velocidad de procesamiento les viene innata y no pueden renunciar a ella, son Ferraris mentales.

Sigámos mimetizándonos en nuestro ejemplo. Imagina que tras la desesperación por ver que vas a romper el motor, buscas soluciones para tratar de correr por circunvalaciones, pero te indican que no es posible, que no hay atajos y que debes de adaptarte porque todos van a esa velocidad y al resto les viene bien. ¿Vas entendiendo cómo se sienten esos niños y niñas, y sus padres y madres que lo viven en primera persona y son los que les obligan a estar en esas calles perjudiciales para ellos?

Y si de repente te ofrecen ir a un circuito para que puedas correr a la velocidad que quieras un fin de semana, imagina la adrenalina que correrá por tu cuerpo ante la promesa de que por unos instantes podrás pisarle a fondo sin límite, sin tener que frenar porque todos van lentos. Probablemente algunos aceptarán, pero también otros desecharán esa opción porque los mensajes que han recibido les han convencido de que su coche no está hecho para correr y que si se calienta el motor es por un error de fabricación, menos tráfico en el circuito.

Los que acepten disfrutarán, pero qué ocurrirá cuando al rato vuelvan a las calles de la ciudad y sus semáforos, exacto, estarán deseando volver al circuito a la semana siguiente, y si les preguntan dirán que es una medida extraordinaria esto de ir al circuito cada fin de semana, pero realmente, ¿es lo ideal o sencillamente nos distrae del hecho real de que estamos quemando el motor de ese bólido por seguir la mayor parte del tiempo circulando a una velocidad nociva para la que fue diseñado?

Llegados a este punto debiéramos atrevernos a hacernos una pregunta pensando solo en los niños y niñas: ¿Y si en realidad nos estamos equivocando y no todos los coches están hechos para andar adaptándose al ritmo de las calles de una ciudad?

Esperamos que con este típico ejemplo del Ferrari nos hayamos situado, porque aunque ya sabemos que se le pueden sacar mil objeciones, lo hemos expuesto para que pienses como puede sentirse un niño al que le ofrecen un curso extracurricular para correr cual Ferrari en circuito mientras cada mañana se levanta con el freno de mano echado.

Pero volvamos a la reflexión inicial y ahondemos en nuestras preguntas partiendo de esta visión que ahora tienes:

¿Por qué si son tan buenos esos recursos extracurriculares no los convertimos en los recursos curriculares?

¿Por qué tienen los jóvenes con alta capacidad intelectual que sacrificar todo su potencial porque la Administración Educativa no sea capaz de atender sus ritmos de aprendizaje?

¿Por qué no se plantean las consecuencias que la falta de atención adecuada tiene en el desarrollo de estos niños y niñas antes de seguir manteniendo el mismo esquema con algunas modificaciones estéticas?

Esperando que reflexiones con nosotros, estamos deseando que nos dejes tu comentario, seguro que tienes mucho que decir. Y si quieres enviarnos alguna colaboración para incluir en nuestra web o nos quieres comentar algo, no dudes en escribirnos a nuestra página de contacto

Y ahora, aquí tienes la Resolución con la que iniciamos este artículo

2 comentarios

  1. Mi comentario va en relación a las medidas educativas que deberían llevar los partidos políticos, en sus campañas electorales .Aunque haré una reflexión a esta pregunta de los talleres extraescolares, para el colectivo de altas capacidades .
    A lo primero responderé que tendría que haber una preparación metodológica obligatoria para el profesorado, que al final se tiene que apoyar de la pedagoga del colegio para tener herramientas que puedan utilizar. Pedagoga que más que sus funciones está para satisfacer las necesidades de las bajas del profesorado y no pudiendo atender a lo realmente necesario de su labor. Más que tener menos ratio sería tener más profesorado que pudiera servir de apoyo en las aulas y motivar a este alumnado a desarrollar su potencial dentro del aula , y así no tener que tirar de extraescolares .Por una parte entonces se necesita; Formación del profesorado obligatoria, mayor número de profesorado que puedan apoyar en aulas y campañas de concienciacion de este colectivo en todos los colegios, dirigidas por cada gobierno en cada una de una de las provincias .

  2. Muy de acuerdo con lo que dices. Tendría que haber personal de apoyo para estos niños, durante las horas lectivas, y mientras sus compañeros trabajan sobre el tema concreto que sea, a ellos les pueden plantear más cantidad de tareas y más complicadas. Quizá a demanda de cada niño. Podría ser que con un especialista (o dos, o los que hiciera falta) se podrían ir cubriendo estas necesidades, ese seguimiento particular. Los padres deberían hacer mucha presión para que estos apoyos entren en los currículums.

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