Superdotación y fobias.

María del Pilar Tirado Becerra  
Madre de tres niñas
Máster en Protocolo Eventos y Turismo Mice, Profesora de Administración y Gestión de empresas. Coaching.
Creadora de cuentos para niños.
Directora de Ciencias con Clase en Fundación Avanza.


¿BICHOS RAROS?

Esta sociedad, en la que es tan importante ser aceptado, el superdotado, debido a su forma de pensar, no pasa desapercibido, llegándoseles a tildar en algunos círculos de “bichos raros”. Pero quizás esto sea el reflejo de no entender cómo piensan, cómo sienten, o incluso dónde son capaces de llegar.

Sería preciso entender que su mundo, la realidad en la que vive un superdotado es, a veces, un poco abstracta. Algunos llegan a adaptarse al medio social que lo rodea, pero en algunos casos, no conocen el modo de ser aceptado, de ser querido por los demás, y esto hace que desarrollen diversas fobias como respuesta a sus vivencias.

Algunas de las que pueden llamar la atención, entre otras por esa imagen que se tiene de ellos de empollones, son: la fobia a la escuela, a los exámenes (testofobia), al simple contacto verbal con el resto de sus compañeros (trastorno de ansiedad social). ¿imaginan lo que puede suponer esto en un niño que tiene que ir al colegio?

Sus gustos, su forma de pensar, de ver el mundo y la sociedad, son totalmente diferentes al resto de sus compañeros de escuela y claro, esto hace que el superdotado se encuentre muchas veces aislado, sencillamente porque no entiende lo mismo que el resto, ante la misma situación las vivencias son distintas porque los puntos de vista son diferentes.

Llegados a este punto en el que podemos imaginarnos a un joven que no encaja demasiado bien, porque no hablo de todos sino de ese grupo que, en cierta forma, alejamos del resto. Debemos entender que este aislamiento social puede acabar causándole, por esa falta de conexión a los que le rodean, una gran fobia social, la cual, si sus padres no saben gestionar en su debida forma, puede suponer una mochila muy pesada que llevará consigo el resto de su vida y que le va a causar múltiples problemas.

En el entorno escolar aún se desconoce este tema de la superdotación, no se si es porque se toma como un tema “Tabú” y se abandona su atención por el sistema educativo como si no tuviera consecuencias, porque les viene grande a los profesionales de la educación o, simplemente, porque el profesorado se adapta a la mayoría del alumnado, sin tener en cuenta que cada alumno es especial y posee características diferentes, y que no se puede abandonar a ninguno, porque aún siendo diferentes necesitan el apoyo, tanto emocional, como educativo, de su figura de referencia en la escuela: su docente. No sé por qué o cuál es el motivo, pero soy consciente de que este abandono, al final siempre tiene consecuencias.

foto de Marcos Cola

A la vista de lo que ocurre, quiero decirle a las personas que se dedican a la docencia que ser docente no es simplemente acudir a sus respectivos centros y soltar la lección, fichando como cualquier trabajador, !NO¡ Ser docente significa ser responsable en una gran parte del destino de cada uno de sus alumnos y alumnas, ser el referente al que volver la mirada y servir de guía, de amigo, de consejero. A veces, solo con pararse un poco y escuchar, aprender a escuchar, a cada uno de estos estudiantes aunque sea por un espacio corto les ayuda mucho; saber hacerles las preguntas correctas hace que el estudiante se sienta escuchado, valorado, y todo ello a pesar de su diferencias con los demás estudiantes de su clase. Sentir que hay alguien que escucha lo que tienes que decir, aunque no sea sobre lo que el resto hable consigue que por un rato ese chico, esa chica, no se sienta mal, y eso puede ser una diferencia en el resto de su vida.

Ser docente significa ser responsable en una gran parte del destino de cada uno de sus alumnos y alumnas, ser el referente al que volver la mirada y servir de guía, de amigo, de consejero

La comunicación en todo momento por parte del docente con sus padres, o con sus tutores legales dado el caso, es primordial. Conocer el entorno social en el que se mueven estos estudiantes es fácil percibir los problemas que esto podría conllevar, y de este modo, puede tratar de entender mejor cómo ayudar a sus alumnos, a todos, sí, pero también a los superdotados que, en muchos casos, exigen mucha atención por su intensidad (Hay que dejar claro que hablamos de un sistema que obliga a que las familias lleven a todos los niños y niñas a un centro escolar porque se supone que va a atenderlos, así que su intensidad no puede ser excusa para dejarlos de lado, porque cada persona es como es) .

Os voy a poner el ejemplo de un motor que creo que nos ayudará a entender de forma fácil lo que trato de explicar:

Todos sabemos que cuando giramos la llave, o más modernamente pulsamos el botón, arrancamos el coche, el motor se enciende, ¿verdad?, esto ocurre porque antes le hemos puesto combustible. ¿Te imaginas qué ocurriría si al motor dejamos de ponerle combustible?, todos asentiremos con la cabeza porque sabemos que el motor no arrancaría.

Pues esto es lo mismo que sucede en la vida de los niños y niñas cuando acuden a clase. Los estudiantes para poder arrancar día a día su motor necesitan combustible, puede ser de mayor o menor octanaje, o incluso puede usarse de diversos tipos pero se necesita, la labor de los docentes será saber cuál necesita dependiendo del motor, pero tiene que estar preparado para dispensar el que necesita cada uno, porque si se equivoca puede inutilizar el motor. Y más allá de esto, como todos imaginaremos, un motor no solo necesita combustible, también necesita otros muchos cuidados que conseguirán que permanezca afinado durante más o menos tiempo, dependiendo de los mimos que tengamos con él, y a cambio, ese niño o niña llegará sin problema hasta donde decidamos que lo haga, hasta donde le dé el combustible.

Foto de cottonbro

El Combustible Bueno, ese que le conviene y para el que está preparado su motor vital, está cargado de palabras positivas, de largas charlas, de comprensión, de apoyo, de coger la mano cuando el niño se cae para que se levante. Sin embargo existe otro tipo que podríamos tildarlo de Combustible Malo y que viene cargado de palabras feas, de no escuchar, de nula comprensión, de burlas, gritos, malas palabras… así cómo queremos conseguir que el coche arranque. Las fobias de un superdotado son efecto directo de la clase de combustible con el que hemos cargado su depósito mental.

Sobre fobias en los superdotados…

Un superdotado jamás se puede sentir aceptado en un entorno en el que hay personas que se burlan de ellos, que no los aceptan o que los consideran diferentes, sería complicado para cualquiera; pero que tal si nos ponemos del otro lado, ¿y si el superdotado no aceptase al resto de la sociedad por sus diferencias con respecto a él? Evidentemente, sea cual sea el punto de vista, en ambos casos, si no hay acercamientos por ambas partes, no habrá entendimiento porque hablamos de extremos opuestos en cuanto a la forma de ver muchas cuestiones ya que se parte de puntos de vista totalmente diferentes. Debemos admitir que se parte de personas con capacidades distintas, algo que motiva reacciones diferentes ante una misma realidad. Es muy complicado que partiendo desde esos extremos se pueda llegar a un punto de encuentro centrado en el que se acepten sin más, el problema más habitual es que en demasiadas ocasiones se pretende que se ceda solo por parte de los superdotados, ya que se trata de amoldar la cuestión en disputa a la mayoría, porque el sistema, por más que se quiera publicitar como integrador, en el fondo no contempla abiertamente que existen personas con diferentes capacidades, y la consecuencia de esto es que en la mayoría de los casos se pretende que se adapten al resto y a sus velocidades, con lo que eso supone. Trata de imaginar lo que supone avanzar con los pies atados durante todo el tiempo.

Pero volviendo al ejemplo del motor y los coches, ¿qué sucedería si pretendiéramos que un Ferrari anduviese siempre por una ciudad, deteniéndose en todos los semáforos y sin poder acelerar? Probablemente terminaríamos quemando el motor, de hecho, el conductor acabaría cansado de conducir ese coche y optaría por tener otro modelo más utilitario, que en realidad significa más útil para andar por ciudad, más adaptado al uso de la mayoría, pero qué pasaría si se le diese la oportunidad de poder ir a un circuito de carreras a ese Ferrari. Probablemente su conductor disfrutaría y sacaría todo el partido de disponer de un verdadero vehículo creado para correr. ¿Imaginas la sensación del conductor del deportivo al no poder pisar el acelerador? Se podrá adaptar al utilitario, pero es probable que se sienta frustrado sabiendo que posee un superdeportivo al que no puede sacarle todo el partido, sencillamente porque no le permiten entrar en un circuito que existe pero al que le vetan la entrada. Al final, o se adapta y acaba optando por el coche de la mayoría, o se frustrará y tendrá fobia a salir a la calle porque solo verá atascos y un motor recalentado, aparte de las burlas de muchos de los conductores vecinos. Por cerrar este ejemplo, permite una pregunta ¿te imaginas conduciendo un Ferrari solo por ciudad? Probablemente tu respuesta sería que para eso mejor un utilitario, y eso no es que el deportivo sea malo, es que está hecho para correr y el sistema debería facilitar que eso fuera posible, porque es el que impone las normas y debe velar por la salud de estos chicos y chicas.


Socializar

Son muchos motivos los que me llevan a afirmar que el superdotado está lleno de fobias. Es mucho el trabajo que tienen que desarrollar a lo largo de su día a día para sentirse aceptado por una mayoría a la que, en muchos casos, no entiende, y a pesar de ello se les obliga porque existe una consigna que parece indicar que tienen que «socializar» de este modo (¿has escuchado alguna vez esa palabra? los padres y madres de niños y niñas de superdotados os puedo asegurar que muchas, tal vez demasiadas ocasiones, usada para justificar este modo de hacer las cosas que les perjudica y para culparlos por ser diferentes). La realidad es que en muchos casos esto les causa un estrés enorme y acaba llevándoles a una diatriba terrible: o terminan adaptándose a los demás, modificando su propio ser, o se aíslan directamente de una sociedad que ni los conoce ni los acepta. Las consecuencias de esto segundo es muchas veces palpable en una fobia a la escuela, sencillamente porque está llena de personas a las que se tiene que caer bien, sin saber cómo hacerlo porque nadie les ha dado herramientas para hacerlo, sencillamente tienen que integrarse pero no encuentran siquiera un espejo en el que fijarse y copiar porque las imágenes que ven en el cristal nunca son como ellos.

«Socializar, ¿has escuchado alguna vez esa palabra?los padres y madres de niños y niñas de superdotados os puedo asegurar que muchas, tal vez demasiadas ocasiones, usada para justificar este modo de hacer las cosas que les perjudica y para culparlos por ser diferentes«

En otros casos sufren de fobia a los exámenes por ser sumamente autocríticos con ellos mismos, siempre con el afán de superarse, a no fracasar, entre otras porque son superdotados y nadie les enseña a que no son perfectos, a que aunque destaquen en la mayoría de los casos en temas curriculares, en alguna ocasión pueden permitirse fallar. Ojo que no hablamos de esos chicos y chicas que a pesar de su grandísima inteligencia, en muchos casos vuelan libres durante las clases porque no aguantan el aburrimiento de escuchar cosas mil veces cuando no lo necesitan. Su creatividad, su imaginación es lo único que les salva de la tortura de estar entre cuatro paredes aguantando en un mundo que no los entiende y al que no entienden, y todo ello tiene consecuencias, a veces se alejan tanto por las repeticiones que nadie les avisa que llegan nuevos conocimientos y se los pierden, y qué haces cuando no te has enterado, suspender en muchos casos porque no sabías ni siquiera que un tema se había tratado a pesar de que estabas en clase (¿no era tan listo? pues no se entera de lo que los demás se han enterado, mira su examen… odias hacer exámenes)


Si necesitas más información sobre características de niños y niñas con altas capacidades: https://edutalentia.org/caracteristicas-altas-capacidades/


«Ya es hora de aceptarlos para que se acepten»

Tras haber leído todo lo anterior, que espero que os haya hecho pensar, os lanzo una pregunta:

¿De verdad pensáis que todo lo que se salga de los estándares de lo habitual es raro? Bajo mi punto de vista la respuesta es un rotundo ¡no!

Todos hemos venido a este mundo a superarnos a nosotros mismos, a aprender, a ser dueños de nuestro destino, pero claro, si ya desde pequeños te tachan como el “bicho raro” y no te dejan evolucionar, todo se hace mucho más complicado porque pasas más tiempo justificando lo que haces que avanzando, porque te frenan y te muestran que debes adaptarte a los demás aun a pesar de ti mismo, porque somos seres que actúan en manada, o así al menos lo ve la mayoría, y tu tendencia es a salirte de ella. No se nos enseña que a veces en los colectivos hay quien posee un punto diferencial y se alejan porque necesitan crecer para después aportar grandes cosas al grupo, ¿o acaso no conocemos mil casos de personas que han influido en la sociedad por aportaciones que parten de enfrentamientos a las opiniones de los demás, que han tenido que enfrentarse al resto por sus puras convicciones, que han visto cuando los demás no lo hicieron?

Aceptarse cada uno como es, con sus defectos y virtudes, es una cosa que deberían enseñar en las escuelas desde muy temprana edad. Es algo que se puede decir de forma simple, pero que es muy complejo porque habría que aceptar las grandes diferencias de los y las superdotadas, y a veces a los docentes no se les enseña, y consecuentemente no saben qué hacer salvo hacer lo que pueden, lo que a veces se traduce en adaptar las actuaciones según los prejuicios que rodea siempre al colectivo, lo cual en muchos casos es nefasto. Aparte de lo anterior, a veces resulta todo un ejercicio épico de profesionalidad tratar de atender adecuadamente a un chico cuando no se dispone de tiempo ni medios. En otras ocasiones simplemente se les trata como a los demás sin tener en cuenta sus características, y la falta de formación hace que se acuda a eso de proporcionarles mucha más tareas acompañada de una mayor exigencia por sus capacidades, ¿te imaginas lo que esto supone?, para muchos niños y niñas esto supone el estigma de su inteligencia y rechazan lo que conlleva, con la consecuencia en forma de diferentes reacciones, a veces fobias. Pero eso mismo pasa con los progenitores de esos chicos y chicas que se ven inmersos en algo que no saben cómo gestionar y para lo que existen pocos recursos prácticos y sí mucho desconcierto y desconocimiento.

Al final todo se aúna para llevar a que una gran mayoría de superdotados se pierdan por el camino, a que no se sientan valorados y se escondan en sus casas a la espera de recalar en trabajos que no son para ellos pero en los que al menos no serán cuestionados, renunciando a sus capacidades, con lo que eso supone para una persona,

Imagen de beate bachmann

y todo porque sencillamente no quieren escuchar que se les estigmatice de por vida y se les interpele llamándolos “bichos raros “, porque en muchos casos simplemente desean sentirse aceptados.

Y tras tanto fracaso escolar, al final podrán decirnos que es que no hay tantos superdotados porque al final se demostró que eran chicos y chicas normales con calificaciones normales. Si midieran las «capacidades» del propio sistema educativo con respecto a estos niños y niñas, entonces nos daríamos cuenta de que estamos fracasando y que suspendemos porque no estamos a la altura, pero es más fácil siempre mirar a otro lado para no ver una realidad que te señala con el dedo.

Referencias bibliográficas:

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