¿Se cumple con el derecho a la educación en el colectivo con Altas Capacidades Intelectuales? (y III)

Diego Rodríguez Toribio
Creador de Edutalentia
Licenciado en Filología Hispánica
Activista Social y Educativo


Con este artículo doy por finalizado esta serie de artículos en los que he abordado el derecho a la educación, o más bien el incumplimiento del mismos en el caso del colectivo con Altas Capacidades Intelectuales.


Este Sistema mediante el que se pretende atender, o más bien podría hablarse de contener, según unos márgenes estrechos de nivel, yerra si pretende cumplir así con el derecho a la educación de todo el alumnado, porque la traducción real de lo que está haciendo es la de tener que ver como niños y niñas con un potencial tremendo sufren las consecuencias de una estrategia educativa absurda cuanto menos.

Lanzaré una pregunta que los padres y madres de hijos e hijas con altas capacidades intelectuales entenderán perfectamente. Cuántas veces al hablar con tu hijo o hija has escuchado: 

¡ME ABURRO EN CLASE!

Es tan habitual, que esa queja se toma como un sintoma que te permite detectar a un niño con estas características (ojo que hablo solo de un síntoma no de una evidencia). 

Algo que puede parecer una anécdota puede resultar muy preocupante por su traducción en el día a día. Algo que debiera lanzar todas las alarmas no tiene apenas repercusión real en los protocolos que se establecen para alcanzar una correcta atención educativa. Habría que preguntarse ante un problema como este, qué soluciones se establecen y qué pretenden paliar las que se establecen. Mucho me temo que el resultado que se presenta como solución no es más que la aplicación de parches encaminados a atajar la queja y no a profundizar en el por qué se producen estas y en las repercusiones que esta situación conlleva. 

Para poder analizarlo te propongo que por un momento te pongas en su lugar, piénsalo: Estamos llevando diariamente a un niño a un centro en el que le obligamos a permanecer sentado en una silla, sin moverse y sin poder quejarse, a sabiendas de que lo único que le quedan por delante son horas para aburrirse. Y ya que estamos, sigue ahondando en esa imagen,

porque más de uno podría pensar que todos los críos se aburren, el problema es cuando esto ocurre porque no te dejan avanzar, cuando no alimentan tu intelecto, algo que cualquiera en su sano juicio necesita vitalmente; cuando quieren que aprendas al ritmo de otros y te obligan a adaptarte constantemente y sin rechistar. ¿Cuánto aguantarías en esa situación?

¿Lo ves ahora? A esto yo lo llamaría martirizar a un joven. Lamento decir que en muchos casos las escuelas se convierten en centros de retención porque el sistema educativo así lo ha establecido, incumpliendo el derecho establecido en la constitución. Y lo que es peor, si te niegas a colaborar con este modo de hacer las cosas, en muchos casos el estado amenaza con penalizarte como tutor legal si no les entregamos las mentes y cuerpos de aquellos a los que debiéramos de proteger. Lo tenemos tan integrado en nuestro modo de ver las cosas que vemos como se les perjudica y no se nos ocurre plantearnos qué es lo que ocurre en realidad o en qué podemos hacer. Según lo que nos inculcan desde nuestra infancia, el sistema nunca falla, más bien, si se produce un desajuste en él, es un problema de alguna de los profesionales al cargo de la docencia, de la orientación, o incluso del propio niño que no acaba de adaptarse.  ¿Crees que estamos actuando con lógica culpando a los que cumplen las obligaciones que les impone el sistema, a la vez que exculpamos al propio sistema educativo existente que ha demostrado no servir para abordar con éxito el motivo para el que se creó?

 ¿Crees que estamos actuando con lógica culpando a los que hacen lo que dice el sistema y exculpando al propio sistema que creamos y que se ha olvidado del motivo para el que se creó?

Una frase que los que hemos estado en contacto con la Administración, a nivel de representación de algún colectivo, hemos escuchado en infinidad de ocasiones cuando hemos tenido que ir a denunciar lo que estoy comentando es: “hacemos lo que podemos”, u otra que incluso es peor: “las cosas de palacio van despacio” y con las que se pretende justificar que no es culpa de los gestores de la Administración. Estas razones, en un ejercicio de inocencia mayúsculo, podrían convencerme, pero entonces me viene a la mente que esta frase ya la usaron hace más de una década, y anteriormente ya se usaba, y eso me trae a la mente que el planteamiento de la desatención no es nueva, son décadas utilizando las mismas respuestas a modo de coletilla para librarse de la responsabilidad, lo cual me demuestra entonces que no tienen demasiado interés en resolver el problema que ellos mismos han creado. 

No es cuestión de plantear una guerra contra la Administración, es cuestión de levantar el velo de silencio existente sobre la calidad del sistema educativo con respecto al colectivo con altas capacidades intelectuales, algo que no tiene que ver con la cualidad privada, pública o concertada de los centros en los que se desarrollan la mayoría de actuaciones educativas, porque en la actualidad, sistemáticamente se incumple el derecho a la educación de los niños y niñas de este grupo. ¿Qué tal si entre todos tiramos del carro, sin excluirnos, en pos de un horizonte en el que la atención adecuada sea una realidad?

Ningún niño debiera ser una cobaya con la que ensayar si funciona o no una determinada propuesta. No podemos estar jugando al ensayo error con nuestros hijos e hijas. El futuro, su futuro, no debería estar en manos del experimento de un laboratorio educativo. Ya han pasado demasiadas décadas improvisando, ¿no es hora de llevar a cabo un plan que esté en manos de verdaderos profesionales que no necesiten improvisar? La solución no puede ser tener que esperar a que alguien maneje una varita mágica que lo cambie todo si hay suerte, que en realidad es lo que da la impresión cada vez que, tras el requerimiento de atencion a un niño o niña, se apela a que en palacio todo va despacio. Si tras tanto tiempo la solución sigue siendo esperar, da la impresión de que están tomándose a broma a estos jóvenes y sus derechos, porque se acepta que no van a ser atendidos y que solo se espera a que dejen de ser un problema con el paso del tiempo y de su permanencia en el sistema. Al final ellos dejarán de verlos y serán los padres los que carguen con las consecuencias, aunque, lamentablemente, cuando se den cuenta de ello ya será demasiado tarde, porque una vez llegado el fracaso todos se sacudirán las manos y no habrá responsables del desastre. Las familias se quedarán solas arrepintiéndose de no haber hecho nada antes.

Tras leer estas últimas afirmaciones, alguien podría pensar que se enmarcan en la incorrección política, y efectivamente deberían ser tildadas como tales, pero ¿acaso no es más incorrecto la inacción de la Administración ante muchos niños y niñas que no pueden defenderse ante el expolio de sus derechos?

Mi propuesta a los responsables políticos es simple: Establezcan urgentemente como objetivo el cumplimiento de la propia constitución española en lo tocante al derecho a la educación de todos. Y si no tienen claro a qué me refiero lo aclaro: en el artículo 27 de la Constitución se establece, en sus puntos primero y segundo, lo siguiente: 

Establezcan urgentemente como objetivo el cumplimiento de la propia constitución española en lo tocante al derecho a la educación de todos.

27.1 – Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.

27.2 – La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.

Es decir, los niños y niñas con altas capacidades intelectuales tienen derecho a la educación y además les asiste la posibilidad de la libertad de enseñanza que evitaría la proclamación de un sistema tan rígido como inútil ante la diversidad. Es decir, el Estado, en caso de no poder atender a algunas personas por sus características dentro del sistema, debiera buscar soluciones a la atención adecuada mediante metodologías que así lo permitieran, no puede tener preponderancia la escolarización en un sistema determinado si en este no se dispone de los medios para atender, por tanto si se pretende que la escolarización se efectúe de forma obligatoria en centros educativos, estos deberán asegurar la atención adecuada, y si no son capaces de asegurarlo, busquen la manera mediante: formación del profesorado, disminuyendo ratios, aceptando la educación en casa, o incluso estableciendo centros especializados (de esto hablaremos otro día).

Pero prosigamos con el análisis del artículo 27. Nos encontraremos con que, si ahondamos en lo que se expresa en el apartado segundo, llegaremos a la conclusión que llevo proclamando desde el inicio del artículo: es necesaria la personalización de la educación como objetivo urgente y necesario, y es que cuando se habla de que la educación tiene por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana, no hablamos de que se cumple con ese derecho simplemente haciendo que un niño sea obligado a acudir a un centro si a su vez no se hace lo posible, o imposible, para que este alcance su pleno desarrollo, con lo cual se evidencia que no podemos confundir el derecho a la educación con la obligatoriedad de la escolarización. Pero voy a más, también se habla de un ámbito concreto como es el «respeto a la convivencia, a los derechos y a las libertades fundamentales«, lo cual solo es posible si durante el proceso educativo se respetan sus propios derechos y libertades fundamentales, porque sería una contradicción establecer como objetivo enseñarles a respetar libertades sin respetar su propio derecho, algo que, en el caso de una gran parte del alumnado con altas capacidades intelectuales, es lo que ocurre y por tanto no se cumple en esos casos con lo establecido en ese artículo 27.2. Definitivamente, si realmente queremos propiciar ese pleno desarrollo de la personalidad humana, solo podremos hacerlo posible mediante la personalización de la educación ya que es el único modo de asegurar que nadie se quede atrás. 

En definitiva, si como padre o madre vuelves a escuchar que hay niños y niñas con muchas ganas de aprender que se “aburren” en el aula porque la clase no puede ir a su ritmo y hay que respetar al resto, puedes ir pensando si vas a permitirlo, o si recordarás que eres el máximo responsable de hacer que se cumplan los derechos de tus hijos. 

Foto de Deepak Digwal

Si al final para ellos todo se convierte en absurdas repeticiones sin sentido a la espera de que se adapten a un ritmo ajeno que le es perjudicial, debemos concluir que no se está respetando su derecho, y por ende, el legislador incumple su responsabilidad de forma flagrante, y si alguien encargado de legislar está leyendo esto, ya sabe que por ende es responsable del fracaso personal y educativo de lo que le ocurra a estos chicos y chicas por su inacción. Y si como padre o madre decidimos mirar para otro lado, confiando en los que propician esto, lamento decirte que también eres culpable por inacción. 

Cuando nos dicen que desde la Administración ya se hace lo suficiente y que están en la fase de la concienciación sobre la necesidad de atención al colectivo con Altas Capacidades Intelectuales, y que no se les puede pedir más, permítanme que les ponga un ejemplo que creo que viene muy bien para el caso: ¿acaso te conciencian para que cumplas con tu obligación de pagar a hacienda?, ¿se quedan en esa simple actuación y ya está? Evidentemente no, esa etapa ya pasó, al igual que, tras décadas, esa fase ya debiera de haber terminado en el caso educativo para el colectivo del que hablamos. Todos sabemos que si no pagamos sufriremos las consecuencias, no hay concienciación que valga, cuando toca pagar, pagas, te guste o no, estés de acuerdo o no, no hay excusas. ¿Te imaginas qué sucedería si uno de los impresos del IRPF estuviera mal diseñado y no se recaudara lo establecido en la norma? Efectivamente, se haría lo necesario para cambiarlo inmediatamente porque de ello depende el dinero que manejará el estado. Entonces coincidirás conmigo en que, si hay cosas que fallan en la Administración educativa, los encargados de llevar a cabo los cambios deberían realizarlos inmediatamente ante el riesgo de que el error afectara al desarrollo su futuro . ¿Y si tras décadas se demuestra, una y otra vez, que persisten en el error?, ¿no deberían ser relevados por personas capaces de llevar a cabo su trabajo con eficiencia?, y por dejarlo claro, hablo de las personas cuyo trabajo consiste simplemente en desarrollar y establecer un sistema educativo que permita que se cumpla con el derecho a la educación de todos los niños y niñas, independientemente de sus características (que cada uno establezca a qué nivel cree preciso llevar a cabo esos relevos).

Les contaré un secreto, en conversaciones con políticos del más alto nivel educativo, a la hora de abordar el problema de estos niños y niñas, su solución era que se podrían crear proyectos de clases extraescolares los sábados, incluso uno me comentó que la solución era impartir clases de chino en horario escolar. Y estos son los que firman las leyes. Igual se necesitan verdaderos asesores implicados y conocedores de la problemática a los que escuchar verdaderamente.

¡BASTA YA DE EXCUSAS! SE NECESITAN MEDIDAS URGENTES

Por si queda algún tipo de duda en cuanto a mis argumentos, acudiré al Diccionario de la Real Academia Española para tratar de analizar si realmente se cumple o no la Constitución, algo que tú decidirás, pero para ello y para que hablemos de lo mismo, veamos lo que se define como educación, en mi caso transcribo la acepción que entiendo que afecta a la discusión que nos ocupa:

Educación: 1.- Acción y efecto de educar.

Es decir, para entender el articulo constitucional 27 deberemos irremediablemente acudir al DRAE para saber exactamente que significa el términoeducar, y de este modo sabremos si se cumple tanto con el derecho como con el objetivo previsto en él. A fin de facilitarlo, transcribo su acepción segunda:

27.1 – Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.

27.2 – La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.

Educar: 2.- Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos.

A la vista de lo anterior y sabiendo que el derecho a la educación es individual, teniendo además en cuenta que cada persona posee sus propias características, concluiremos que, por tanto, ese “desarrollo o perfeccionamiento de sus facultades intelectuales” no pueden diluirse en lo colectivo, a menos que se asegurara de algún modo la atención adecuada en cada caso, es decir, no sería suficiente disponer de forma grupal esos preceptos, ejercicios y ejemplos en base a que les sirve a la mayoría; si queremos respetar el derecho de cada individuo deberá comprobarse que lo anterior se adapta a cada uno, es decir, el objetivo que le da sentido a educar sería individual aunque la práctica para alcanzarlo podría serlo o no, pero sin que esa colectividad pudiera acabar con ese objetivo individual que nos marca la constitución, con lo cual solo puedo concluir, y creo que podrás coincidir conmigo, que la única solución viable para el colectivo con Altas Capacidades Intelectuales, máxime después de tantas décadas probando con leyes y normas distintas, es la urgente adopción de medidas para la personalización de la educación.


Atendiendo a los anteriores textos que complementan a este (parte 1 y parte 2), creo haber llegado a un punto en el que hemos podido atisbar que se están incumpliendo gravemente los objetivos previstos en la Constitución para el colectivo con Altas Capacidades Intelectuales en cuanto a su derecho a la Educación, lo cual me hace abordar un tema antes de terminar, la Inspección Educativa, porque parece evidente que los procedimientos de control están fallando. 

Ante esta situación en la que, desde este organismo dependiente de los entes administrativos encargados de gobernar la educación, no se ha emitido un informe acerca del problema existente con las Altas Capacidades Intelectuales, a pesar de las décadas que han pasado, me hago la pregunta sobre si la Inspección no es simplemente una institución creada para avalar el funcionamiento del propio sistema.

Al establecer un órgano de control, más allá de que funcione o no, se cumple con el objetivo de aparentar que se está haciendo algo y que las familias están protegidas, pero más allá de ese grado de apariencia, ¿realmente funciona? porque me temo que al final esta institución al más alto nivel es ese parche del que he hablado anteriormente, encaminado a aportar la justificación necesaria a los que administran de que todo está bajo control, aunque en realidad lo que se hace es controlar que se cumplen unas normas y no la utilidad en sí de las mismas, me temo que si se dedicaran a inspeccionar su repercusión real hace tiempo que habrían sonado las alarmas mostrando que es necesario cambiar el sistema.

Foto de Olya Kobruseva

Soy consciente de que, ante lo expresado en estas entregas, probablemente algunas personas amantes de las cifras puedan esgrimir mil datos que indiquen que se cumple con lo establecido en todas las legislaciones, incluso que apelen a las decenas de normativas que se han establecido para asegurarlo, pero eso, lamentablemente, no explicaría por qué, si es así, yo sigo recibiendo llamadas de madres y padres que indican lo contrario y que protestan por los mismos problemas año tras año.

Atendiendo a las cifras dispares en cuanto al número de alumnos y alumnas con altas capacidades intelectuales que se nos muestran en las estadísticas oficiales (que nunca se acercan a las reales), podremos concluir que algo está fallando, porque no es lógico, por pura estadística, que en unas comunidades autónomas haya un número mucho más elevado que en otras de alumnado de esta tipología (los datos pueden verse en la propia página del Ministerio. Datos del Ministerio de Educación). Parece evidente que no se puede explicar esta disparidad por características geográficas (no creo que nacer en un lugar determinado aporte una mayor inteligencia), más bien atenderíamos a otras cuestiones referidas al propio sistema adoptado para la detección y atención de las capacidades, a sus normas y a la aplicación de las mismas. Por tanto solo nos queda una conclusión posible a la vista de que las cifras evidencian que hay miles de niños y niñas no reflejados en los números y sobre los que, consecuentemente, no se establecen las medidas de apoyo que se necesitan: el sistema no cumple con el derecho de todos y todas

Pero además, abundando en el significado de estas cifras, podemos observar que ya partimos de un error de base para abordar la atención de todos los niños y niñas, se falla en la simple detección, con lo cual qué conclusión podemos sacar a la vista de esto:

Si se supone que los especialistas en el tema de cada Administración Educativa han establecido un sistema que es erróneo en lo básico, cómo podemos fiarnos de que el resto de medidas para la atención sean las correctas; evidentemente las medidas muestran una tremenda falta de fiabilidad, a pesar de lo cual se nos pide a los padres y madres algo que no podemos hacer, un ejercicio de fe ciega en un sistema que ha mostrado sobradamente su falibilidad. Si el guía de una expedición nos muestra que no sabe leer los mapas, cómo vamos a fiarnos de él para que nos lleve a nuestro destino, en este caso nuestro objetivo es la atención educativa de todos y todas sin excepción, y los guías los profesionales que se supone que nos llevarán a ese horizonte marcado en unos mapas erróneos.

Desde este foro y como conclusión vengo a afirmar que en esta serie de textos he podido establecer, de forma evidente, que el cumplimiento del derecho a la educación solo es posible mediante la personalización de la educación, avalada con unos controles adecuados, algo a lo que habría que sumar una formación adecuada de los profesionales encargados de desarrollar cada ítem educativo que se estableciera para conseguir el éxito en el desarrollo integral del alumnado, pero esto no puede llevarse a cabo por los mismos que se llevan equivocando décadas al establecer las medidas erróneas que debemos cambiar; sería necesario acudir a verdaderos especialistas capacitados en la atención al alumnado con Altas Capacidades Intelectuales, algo que nos llevaría a formadores capaces de llevar la personalización de la educación a las aulas. Con este artículo abogo por un cambio necesario del sistema, capaz de cumplir con la Constitución para todos y todas, mediante procesos que ahonden en la enseñanza de cada individuo según sus características, sean estas las que sean. ¿No sería este un avance?

Si me he decidido a sacar este grupo de textos, que podrían aunarse en un solo artículo, es porque creo que ya es hora de dejar atrás eso de “las cosas de palacio van despacio”, es hora de hacer que de una vez vayan más deprisa los que regulan, y que se den cuenta de la necesidad de hacerlo. Es hora de despertar conciencias y para eso, y a la vista de los precedentes, son las familias bien formadas y con las ideas claras sobre este tema, las que deberán empujar para que las personas que legislan decidan llevar a cabo los cambios pertinentes para cumplir aquello para lo que han sido elegidos, para facilitar el cumplimiento de la Constitución de modo efectivo. 

«Es hora de despertar conciencia

Llegados a este punto, podemos decidir avalar que se siga parcheando con nuevas leyes o normas el afianzamiento de un sistema educativo que ha demostrado durante décadas ser perjudicial, o por el contrario luchar por llevar una verdadera revolución en la que todos y todas puedan estar integrados y atendidos convenientemente. Es nuestra decisión hacer posible que el cambio llegue y que por fin las cosas se consigan.

¿Y tú qué vas a hacer?

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6 comentarios

  1. Porqur no hay escuelas para aacc como en la gran mayotia de países? Es que aún me cuesta creer que no exista ninguno ni si quiera privado!

    1. Creo que aún se necesita dar un paso importante y es que se vea que eso no sería un privilegio sino la respuesta a una necesidad, a una emergencia educativa para una parte del alumnado que no es atendido bajo sus propios parámetros, porque lamentablemente siempre que se habla de este tema se utilizan puntos de vista que no recogen su realidad. No es algo popular y es muy populista decir que eso es crear un gueto y que hay que socializar con todos. En breve habrá un artículo sobre ese tema en el que se verá que eso, no solo es así, sino que más bien hablamos de lo contrario si no se hace.

  2. Creo y sé que el sistema es el que es,injusto para unos y justo para otros, es una lucha constante y agotadora contra éste para los padres que tenemos hijos/as con AACC, pero aún es más injusto estar curso tras curso cruzando los dedos para que su nuevo tutor/a sea alguien con vocación de verdad, que quiera implicarse y adaptar la metodología a la manera de acceder al aprendizaje de estos niños/as, a su personalidad, a su modo de vivir las emociones, a su falta de empatía….sin que algunas/os, no digo todos, sean hulmides y no piensen que estás atacando a su profesionalidad, sin que no aparezca la etiqueta que sentencie al alumno/a…. No creo que sea cuestión sólo de falta de formación, que por supuesto lo es, pero el maestro/a que se preocupa por sus alumnos/as, hace y deshace todo lo que puede dentro de sus posibilidades, busca y se forma dentro de los cursos que ofrece la Consejería de Educación, indaga y se informa, busca la manera de cómo adaptar su metodología para tirar de ellos/as también al igual que con otro que no llega al currículum, pero claro, es mucho más fácil adaptar lo que ya está establecido a las necesidades de un alumno que va por debajo, que investigar y «estrujarse» el cerebro para tirar de lo que van por arriba. El sistema no está preparado para ellos/as

    1. El maestro o la maestra que se preocupan, hacen lo que pueden, efectivamente. Los que deciden no hacer nada, que también existen, tienen todos sus motivos. Hasta ahí todo entra dentro de la normalidad de cualquier trabajo en los que hay buenos y malos profesionales, más o menos entregados; pero es que el sistema no puede depender de la voluntad del profesional de hacer las cosas que puede y más allá, el Sistema debe estar por encima de eso, por lo pronto no permitiendo la mala atención, y desde el principio debería ser un paradigma de la calidad del mismo que no haya que tener esa eterna discusión de que unos profes hacen lo que pueden y se forman, sino que deberíamos partir en que todos están formados ya, y que no depende de la suerte. Para ello y como son muchos los colectivos que podrían exigir atención al suyo, lo
      Ideal sería que habláramos de personalización de la educación en la que el profesorado estuviera preparado para atender a la persona, a cada persona, independiente de su situación; y que el acceso a un sistema obligatorio conllevará una atención adecuada, para, entre otras, que no tengas que pensar que a tu hijo o hija le ha jugado una mala pasada la suerte y este año lo va a pasar mal porque su profe no está preparado, porque eso al final siempre tiene consecuencias, que en muchos casos son nefastas. Por eso desde Edutalentia apostamos por la personalización y la implementación de medidas según cada individuo. ¿Es más caro? Igual en el corto plazo pueda aparentar serlo, pero a largo plazo sería una solución rentable como sociedad

  3. Un gran problema es cuando piensan que sólo las notas valen como muestra para ver si tienen altas capacidades o no, no no ven tan fácilmente. Se niegan a verlo, todos hablan de que tiene mucho potencial pero que debe de trabajar más pero no le motivan a que trabaje más. No creen que sea necesario etiquetar y sin etiquetar no se hace nada y sólo esperan que el niño tenga buenas calificaciones…

    1. Lorena, efectivamente es un problema generalizado confundir «altas capacidades intelectuales» con «alto rendimiento académico», es uno de los graves errores provocados por los prejuicios, tema que abordamos en otro de nuestros artículos (https://edutalentia.org/mitos-altas-capacidades/). Realmente con la personalización de la educación no sería necesario etiquetar, puesto que se atendería a cada alumno o alumna de forma individual, lo que nos llevaría a que se trabajara según sus necesidades y características, pero eso se ve muy lejano, así que mientras llega, parece necesario, efectivamente etiquetar para conocer esas necesidades y características, y de este modo que se traten de aportar esas soluciones que, lamentablemente, en pocas ocasiones se dan, más allá de programas que solo sirven para decir que se hace algo. Mientras tanto nos queda dar a conocer el problema para ver si entre todos y todas lo arreglamos.

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